sábado, 18 de mayo de 2013


Efectos de la pornografía en niños y adolescentes



El consumo de pornografía por parte de niños y adolescentes puede traer serios trastornos en su conducta sexual. ¿Qué tan irreversibles pueden ser dichos trastornos en los menores? Hoy, en Era Tabú, el Dr. Fernando Maestre hablará sobre los efectos de la pornografía en niños y adolescentes.

La pornografía consiste en la exhibición decontenidos sexuales en forma obscena con la intención de excitar o promover la lujuria en el hombre o la mujer. Hoy por hoy, es muy sencillo consumir pornografía, pues solo basta hacer un clic. 

La creciente ola de pornografía que inunda Internet está suscitando un grave problema de educación sexual ya que los menores asumen el contenido pornográfico como algo que puede darse con normalidad en la vida real. 

Observar películas pornográficas afecta seriamente el desarrollo psicosexual del niño y adolescente. Dentro de los trastornos que pueden padecer los menores están: la predisposición a la promiscuidad, la negligencia ante métodos de anticoncepción, la vulnerabilidad a enfermedades de transmisión sexual, entre otras. 

Los niños y adolescentes que son expuestos a temprana edad al contenido pornográfico corren el riesgo además de desarrollar cierta dependencia y hasta adicción a la pornografía.    

El problema es que la mayoría del contenido no trata acerca de los riesgos o peligros y responsabilidades del comportamiento sexual con la pareja.  Los adolescentes y niños expuestos a dichas películas solo ven el sexo como un acto exagerado y no reciben ningún contenido sobre prevención de embarazo y enfermedades de transmisión sexual. 

El material pornográfico muestra a los menores como situación normal por ejemplo la dominación de la mujer, la promiscuidad, la afición a parafilias, sexo sin protección, masturbación en exceso, entre otros. 

Además, una reciente investigación realizada por la Asociación de Andrología y Medicina Sexual italiana y publicada en la revista Psychology Today ha revelado que los jóvenes que consumen pornografía con regularidad desde la adolescencia tienden a padecer disfunción eréctil y pérdida de deseo cuando alcanzan los 25 años. Los usuarios de pornografía, tras muchos años de consumo, terminan por ‘adormilar’ la respuesta natural de su cerebro a la estimulación sexual. 

La pornografía a la larga puede disminuir la felicidad sexual de una persona. Según investigaciones realizadas, se conoce que las personas que estuvieron expuestas a la pornografía no violenta, informaron una menor satisfacción con la apariencia física, el afecto, la curiosidad y el desempeño sexual de su pareja. También estaban más inclinadas a asignar una mayor importancia al sexo, sin un compromiso emocional.

Por otro lado, la exposición a formas violentas de pornografía, pueden llevar a actitudes y comportamientos antisociales. Los adolescentes varones tienden a ser más agresivos hacia las mujeres y menos sensibles al dolor o los sentimientos de la pareja. 





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