viernes, 17 de mayo de 2013


El 17 de mayo se conmemora el Día Internacional contra la Homofobia; Brasil y México encabezan las cifras de crímenes contra homosexuales.


Del chiste homofóbico al crimen de odio
La homofobia es “la policía del género”. Es el rechazo hacia la orientación sexual o identidad que no se amolda a los roles establecidos, por lo que no sólo los homosexuales pueden ser víctimas de este tipo de intolerancia, sino también las personas heterosexuales con comportamientos contrarios al concepto socialmente aceptado de lo que debe ser un hombre y una mujer, explica en entrevista Alejandro Brito, director de la organización civil Letra S.
Acabamos de matar a Federico García Lorca. Yo le metí dos tiros en el culo por maricón"
Juan Luis Trescastro
La burla y las agresiones verbales pueden convertirse en asesinatos de odio por homofobia. En América Latina, el país que encabeza las cifras de este tipo de crímenes es Brasil, seguido por México, mientras que en Centroamérica, la nación más afectada es Honduras, explica.
De acuerdo con el registro de homicidios por odio homofóbico de la organización civil Letra S, de 1995 a marzo de 2013, se han perpetrado 798 crímenes, de los cuales, 640 eran hombres, 152 personas travestis, transgéneros o transexuales y seis mujeres.
Los estados del país más afectados por esta problemática son Distrito Federal, con 164 casos; Estado de México, 78; Nuevo León, 64, así como Michoacán y Jalisco con 54 homicidios.
Los años con mayor número de casos son 2011 y 2012, es decir, 74 y 86 homicidios, respectivamente, y en lo que va de 2013, han ocurrido 17 asesinatos motivados por el odio homofóbico.
La mayor parte de los crímenes homofóbicos han sido contra hombres, ya que en la sociedad prevalece la idea de que el varón públicamente asumido como gay debe ser despreciado e incluso exterminado, pues renunció a sus privilegios de género, explica el director del suplemento Letra S del periódico La Jornada.
La estadística, llevada a cabo con información hemerográfica de 14 estados del país, muestra que estos crímenes fueron perpetrados con armas blancas y de fuego, golpes, estrangulamiento, asfixia, ahorcamiento, atropellamiento, descuartizamiento, tortura, calcinamiento, ahogamiento, envenenamiento y abuso sexual.
Alejandro Juárez Zepeda, coordinador general de la organización diferentES*, opina que México, comparado con otros países de Latinoamérica, ha dado pasos importantes para erradicar la homofobia. Por ejemplo, las reformas de 2009 al Código Civil del DF que permitieron el matrimonio entre personas del mismo sexo.
Con esta legislación, se mandó “un mensaje a la sociedad de que este tipo de relaciones son perfectamente legítimas y normales”.
Sin embargo, el activista recordó que tan sólo en enero de 2013, fueron asesinados tres jóvenes por su orientación homosexual en diferentes hechos y se registró un asalto a un centro de encuentro gay en el Distrito Federal.
“La homofobia es una cuestión que sigue presente en nuestro trato cotidiano, en nuestras dinámicas sociales”.
Piden al Gobierno un registro nacional de crímenes de odio por homofobia

Organizaciones defensoras de derechos humanos exigen esclarecer los crímenes de odio por homofobia. Foto: Getty Images
Organizaciones defensoras de derechos humanos exigen esclarecer los crímenes de odio por homofobia.

Brito Lemus advierte que después de muerta, la víctima también es blanco del prejuicio de las autoridades involucradas en las investigaciones, pues al saber que la persona occisa era gay, se califica a priori como un crimen pasional o se ve a la pareja, expareja, amante, compañero íntimo o amigos como los principales sospechosos, bajo el erróneo argumento de que los homosexuales se matan entre sí, por supuestamente ser personas trastornadas.
A pesar de la magnitud del problema, a nivel Estatal aún no hay una instancia gubernamental en México que registre los resultados mortales de la homofobia, por lo que Brito insta a los legisladores y al Gobierno federal a impulsar una iniciativa que dé facultades a la Procuraduría General de la República (PGR) para contabilizar los homicidios de odio por homofobia en todo el país, como se ha insistido en el caso de los feminicidios.
Alejandro Brito advierte que los crímenes de odio no sólo son un atentado contra la identidad de una persona, sino contra el colectivo al que pertenece la víctima, por lo que las organizaciones civiles hoy piden facultades jurídicas para dar seguimiento a los casos, pues es frecuente que los familiares ya no reclamen los cadáveres en la morgue tras enterarse que su primo, tío, hermano o padre era homosexual y fue ultimado por este motivo.
Para Alejandro Juárez, se debe evidenciar que existe la homofobia, cuál es la conducta homofóbica de mayor incidencia, el rango de edad de quienes son afectados por esta violencia, así como información demográfica del colectivo lésbico, gay, bisexual, travesti, transgénero, transexual e intersexual (LGBTI).
Juárez Zepeda considera que la carencia de datos en materia LGBTI evidencia una homofobia institucionalizada, es decir, “el Estado no se preocupa por las poblaciones sexualmente disidentes, no las ven, no las incluyen en las políticas públicas”.
El activista propone un observatorio de la homofobia y la transfobia, así como la construcción de un censo demográfico y socioeconómico para conocer más la realidad de este colectivo.
La homofobia vista desde los medios de comunicación

De acuerdo con la Comisión Ciudadana contra Crímenes de Odio por Homofobia, de 1995 a marzo de 2013 han sido asesinadas en México 798 personas homosexuales, bisexuales, lesbianas, travestis, transgéneros o transexuales. Foto: Tomada de Facebook
De acuerdo con la Comisión Ciudadana contra Crímenes de Odio por Homofobia, de 1995 a marzo de 2013 han sido asesinadas en México 798 personas homosexuales, bisexuales, lesbianas, travestis, transgéneros o transexuales.

“¡Los homofóbicos la tienen chiquita!”, exclama Eduardo Iniesta, periodista y conductor de W Radio, “los homofóbicos tienen la mente chiquita”, repara.
Hace casi 12 años, surgió en la radio un concepto que levantó la cejas de muchos, pero que logró acoger a todos aquellos que en su afán de sentirse acompañados, encontraron en las ondas radiales las voces que por muchos años se convirtieron en sus voces.
Triple G, programa nacido de la iniciativa de Iniesta y del cual fue titular hasta el último día de transmisión, surgió ante la falta de espacios que difundieran y evidenciaran la diversidad sexual. Hoy por hoy, el periodista lo ve como una batalla ganada pues considera que aunque el camino fue difícil, lo que se ganó fue mucho más  de lo que esperaba.
Colocar un proyecto de comunicación con contenidos para la diversidad sexual y poner el tema en la agenda de un medio tan grande como lo es W Radio, fue una tarea difícil, ya que muchos de los personajes titulares de la programación de la estación tardaron en entender que no se trataba de un tema sólo de interés para cierto segmento de la población. La homofobia es un mal social, y como tal debe ser tratado con la sociedad y no sólo con la diversidad sexual, consideró Eduardo.
Y es que para el periodista, al día de hoy, hacer programas con contenidos específicos para la diversidad sexual, como lo era Triple G, segrega, más no incluye.
Es importante para los medios alejarse de la idea “gay-friendly” y preocuparse más por ser “human-friendly”, porque al medio debe interesarle la persona y no la orientación sexual de la persona, ofreciendo contenidos diversos que ayuden a cualquier usuario, independientemente de su orientación sexual. Dejar de pensar en el “ahora seguimos con la sección gay” o el “ahora damos la bienvenida al gay que nos va a hablar de gays”, y empezar a trabajar e involucrarse con información que pueda servirle tanto a la diversidad sexual pero al mismo tiempo los que no.
“Hace 10 años era necesario, porque no había nada…. ahora la estrategia es involucrarnos las personas que pertenecemos a la diversidad sexual, saliendo del clóset en los medios de comunicación, e involucrándonos en los programas de renombre ya establecidos”, consideró.
Para finalizar, Eduardo hace una reflexión:
“Definitivamente yo pienso que los homofóbicos la tienen chiquita…. Tienen la mente bien chiquita que no los deja entender que la orientación sexual de las personas no nos hace mejor o peor persona, simplemente diferentes.
“Nunca he visto alguien que le tema a la interpretación de Chabela Vargas, a las canciones de Fredy Mercury, a los diseños de Dolce & Gabbana, o la Capilla Sixtina… todas esas obras, todas esas interpretaciones son hechas por homosexuales…. y demuestra que somos personas productivas igual que cualquier otra, y tenerle miedo a la creatividad y a una persona  que está en paz con su sexualidad, hace la mente chiquita de cualquiera”.

No hay comentarios:

Publicar un comentario